La Coffea arabica es una de las plantas de interior más peculiares y espectaculares, con su punto tropical irresistible.

Su singularidad y belleza la hace candidata para incluirla entre nuestra selección de plantas de interior.

Plantada en suelo, la planta del café llega a medir hasta los cinco metros de altura. Unas dimensiones que jamás alcanzará en maceta, donde tendremos que conformarnos con que llegue a un máximo de metro y medio, siempre y cuando la trasplantemos a una maceta grande.

Si la mantenemos en su maceta de origen, el tamaño de la planta quedará limitado.

La Coffea arabica es una de las especies más cultivadas y apreciadas de café, originaria de Etiopía y Yemen.

Se caracteriza por tener granos de forma ovalada, color verde claro y un aroma intenso y dulce.

Su sabor es suave, equilibrado y ligeramente ácido, con notas frutales y florales.

El cultivo de la Coffea arabica requiere de ciertas condiciones ambientales y de manejo para obtener una buena calidad y rendimiento.

A continuación, te explicamos algunos aspectos importantes que debes tener en cuenta si quieres cultivar esta planta en tu huerto o jardín.

Temperatura: la Coffea arabica es una planta tropical que necesita una temperatura media anual entre 15 y 24°C, con poca variación diurna y nocturna. No tolera las heladas ni el calor excesivo. Se recomienda ubicarla en zonas con sombra parcial o protegida del sol directo.

Humedad: la Coffea arabica necesita una humedad relativa alta, entre 70 y 90%, para evitar la deshidratación y el estrés hídrico. Se debe regar con frecuencia, manteniendo el sustrato húmedo pero sin encharcar. También se puede pulverizar el follaje con agua para aumentar la humedad ambiental.

Suelo: la Coffea arabica prefiere suelos fértiles, profundos, bien drenados y con un pH ligeramente ácido, entre 5 y 6. Se debe abonar con materia orgánica, como compost o estiércol, para mejorar la estructura y la nutrición del suelo. También se puede aplicar fertilizantes químicos balanceados, siguiendo las indicaciones del fabricante.

Poda: la Coffea arabica requiere de podas periódicas para mantener un tamaño adecuado, eliminar las ramas secas o enfermas y favorecer la producción de flores y frutos.

Se recomienda podar la planta cada dos o tres años, dejando una altura de unos 2 metros y unas 4 o 5 ramas principales por planta. También se puede realizar una poda de despunte o pinzado para estimular el crecimiento lateral y la ramificación.

Plagas y enfermedades: la Coffea arabica es susceptible a varios tipos de plagas y enfermedades que pueden afectar su salud y su calidad. Entre las plagas más comunes se encuentran los ácaros, los nematodos, las cochinillas, los pulgones y las brocas del café.

Entre las enfermedades más frecuentes se encuentran la roya, el ojo de gallo, la antracnosis y la mancha de hierro. Para prevenir y controlar estos problemas se debe mantener una buena higiene del cultivo, eliminar los restos vegetales, aplicar tratamientos fitosanitarios adecuados y realizar un manejo integrado de plagas.

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